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martes, 27 de junio de 2017

Esculturas al aire libre sorprenden a la City of London

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Es culturas de todos los tamaños adornan el sector financiero de la City of London y sus emblemáticos edificios que son conocidos coloquialmente como el Pepino (Gherkin), el Walkie Talkie o el Rallador de Queso. Entre los 16 artistas internacionales de la iniciativa "Escultura en la City" participa el mexicano Bosco Sodi con sus piedras volcánicas que viajaron varias semanas en barco para llegar al corazón de esta ciudad. Las esculturas al aire libre que pueden ser vistas a partir de este día reúnen a reconocidos artistas como el británico Damien Hirst y el estadunidense Paul McCarthy. La escultura de McCarthy "Apple Tree Boy Apple Tree Girl" (Árbol de Manzana Niño Árbol de Manzana Niña) de más de cinco metros de altura contrasta con la enorme torre del Pepino de 41 pisos de altura.

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 Una escultura de un modelo anatómico de seis metros de altura (Temple, 2008) de Hirst interviene un espacio público a unos pasos del famoso edificio tubular de Lloyd's, diseñado por Richard Rogers. El artista chileno Fernando Casasempere presenta una escultura de cerámica en forma de los tradicionales ladrillos ingleses. Indicó que su carrera "está parada en tres piernas: la cerámica -con un respeto absoluto hacia el arte prehispánico- el paisaje del norte de Chile por sus colores tierra y la influencia de Inglaterra con los bloques o ladrillos". En entrevista con Notimex, Casasempere señaló que "es fabuloso que miles de personas vean el trabajo de los artistas y se familiaricen con el arte de una manera casi inconsciente, porque caminan y lo ven." A unos pasos de la torre de seguros Hiscox, el artista inglés Mark Wallinger presenta una escultura de un caballo (The Black Horse, 2005) que saluda a los transeúntes en una concurrida esquina del sector financiero.

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Pero sin duda la pieza de arte que deja boquiabiertos a oficinistas y paseantes es un conjunto de bolsas de plástico colgadas de un árbol del artista que nunca tira nada y todo lo vuelve a usar, Martin Creed. Por otra parte, las esferas blancas de Mhairi Vari, que asemejan erizos blancos en la torre de Lloyd´s y la gigante cabeza de reptil verde inspirada en películas de ciencia ficción de la artista Karen Tang adornan el distrito más antiguo de Londres. Otra pieza colorida es "Dreamy Bathroom" del artista Gary Webb que es una pieza abstracta en aluminio y bronce de tono alegre y poco convencional. La séptima edición de "Escultura en la City" promueve a artistas emergentes y establecidos con piezas que permiten al visitante un momento de reflexión en la vorágine financiera de la ciudad.

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https://www.terra.com


10 curadores gestionando el Arte Latinoamericano en museos y centros de EE.UU.

Jens Hoffmann. Cortesía del San Francisco Museum of Modern Art | 10 curadores gestionando el Arte Latinoamericano en museos y centros de EE.UU.

Jens Hoffmann. Cortesía del San Francisco Museum of Modern Art | 10 curadores gestionando el Arte Latinoamericano en museos y centros de EE.UU.

Algunos como el costarricense Jens Hoffmann lleva años ligado a distintos centros y museos, mientras que otros como el mexicano Patrick Charpenel se estrena como director.

Destacar la reciente salida del venezolano Luis Pérez-Oramas del MoMA como Estrellita Brodsky Curator of Latin American Art. Un puesto que, por el momento, está vacante. 
Siguiendo al reciente informe sobre curadoras en los departamentos de Arte Latinoamericano en museos y centros de EE.UU., hemos creído necesario y conveniente llevar a cabo este otro sobre curadores también gestionando el Arte Latinoamericano en museos y centros estadounidenses.
A la vista está, que, son muchos menos y que hay un claro dominio de las mujeres, pero, al igual que ellas, estos curadores cuentan con consolidadas trayectorias a sus espaldas lo que, sin duda alguna, avala sus posiciones desempeñadas.
Uno de los más respetados e influyentes es el costarricense Jens Hoffmann, desde diciembre de 2015, curador jefe del Museum of Contemporary Art Detroit (MOCAD). Hoffman compatibiliza ese puesto con el de director de exposiciones especiales y programas públicos del Jewish Museum de Nueva York y con el de curador y asesor de la Kadist Art Foundation en San Francisco. Asimismo, es co-director artístico de la FRONT International Cleveland Triennial for Contemporary Art, a celebrar en el verano de 2018.
Hoffman ha colaborado con el también influyente curador mexicano Pablo León de la Barra, quien compatibiliza su puesto de primer curador UBS MAP Latin America Guggenheim Museum, de Nueva York, desde agosto de 2013, con su nuevo cargo de curador jefe del Museu De Arte Contemporânea De Niterói (Brasil), desde el pasado mes de febrero.
Igualmente mexicano y con base en Nueva York Patrick Charpenel acaba de ser nombrado director ejecutivo de El Museo del Barrio.
Por su parte, el brasileño Antonio Sergio Bessa es director de programas curatoriales y educativos en The Bronx Museum of the Arts, de Nueva York; el canadiense Patrice Giasson es curador asociado de Arte de las Américas del Neuberger Museum of Art (Purchase, New York); y el mexicano James Oles es curador adjunto de Arte Latinoamericano en el Davis Museum - Wellesley College (Massachusetts), donde es asesor para exposiciones y adquisiciones, desde 2002.
Ya en la costa oeste, en el Museum of Latin America Art (MOLAA) de Long Beach se desempeñan, desde 2013, como curador de colecciones el español Carlos Ortega y como curador de exposiciones el estadounidense Edward Hayes Jr., mientras que el venezolano José Luis Blondet es, desde 2010, curador de proyectos especiales en el Los Angeles County Museum of Art (LACMA), donde también el chicano Chon A. Noriega es curador adjunto de arte chicano y latino. Además, Noriega es director del UCLA Chicano Studies Research Center.
Por último, cabe recordar algunos curadores que han abandonado sus puestos recientemente. Estos son los casos del venezolano Luis Pérez-Oramas, quien, tras catorce años ligado al MoMA de Nueva York, ha dejado su cargo de Estrellita Brodsky Curator of Latin American Art; el argentino Jorge Daniel Veneciano, quien, hasta agosto de 2016, fue director del Museo del Barrio de Nueva York; y Michael Wellen, quien fue curador asistente de Arte Latinoamericano en el Museum of Fine Arts de Houston, hasta finales del pasado año, pasando a convertirse en curador de Arte Internacional de la Tate Modern de Londres, con especial énfasis en fomentar la representación del arte latinoamericano tanto en la colección de Tate como en su programación de exposiciones en Tate Modern.
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París muestra el arte contemporáneo africano






La Fundación Louis Vitton construida por el conocido arquitecto Frank Gehry propone uno de los mayores escaparates del arte contemporáneo africano, con más de 35 artistas
““En los últimos cinco o siete años, África ha ganado finalmente gran visibilidad y reconocimiento, y algunos artistas han mostrado interés internacional”, dijo André Magnin, comisario de la exposición.
Maestros como Malick Sidibé o Seydou Keita trabajan junto con la generación emergente representada por ejemplo por Omar Victor Diop.
“Con elementos de esta calidad podremos posicionar la creación africana contemporánea como una tendencia de peso más que como una moda pasajera”, expresó Diop.
En la exposición hay una parte dedicada a las variadas creaciones de Sudáfrica y otra al arte que refleja un compromiso político.
“Trato el raspado del cuerpo de la mujer llevándolo a un espacio, porque si entro en un espacio no hay forma de que no me veas, existo, por lo tanto debes convivir con mi existencia”, señaló la artista Buhlebezwe Siwani.
El nuevo taller Art/ Afrique estará abierto al público hasta el próximo 4 de septiembre.
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http://es.euronews.com

lunes, 26 de junio de 2017

“Magazzino”, un nuevo espacio para el Arte

NUEVA YORK (Lunes 26 de junio): El Instituto Cervantes de Nueva York rinde homenaje al arquitecto español Miguel Quismondo, el primer español que ha conseguido firmar los planos de un nuevo espacio de arte en el mítico valle del río Hudson, en Nueva York.
Magazzino, así se llama el espacio diseñado por Quismondo, es una estructura racionalista de unos 1.900 m2 que albergará obras de la Olnick Spanu Collection, una de las mayores compilaciones de arte italiano de posguerra en Estados Unidos, especialmente con trabajos de artistas conceptuales contemporáneos asociados al movimiento “Arte Povera”.
En el Instituto Cervantes tendremos la posibilidad de admirar la exposición de las fotos de Marco Anelli y de los planos y maquetas de Miguel Quismondo y su equipo y de conocer todo el proceso de su interesante trabajo.
Anteriormente Miguel Quismondo y Marco Anelli junto con los arquitectos Alberto Campo Baeza; María Hurtado de Mendoza; Pablo Castro y Manuel Blanco; el artista Massimo Bartolini y los coleccionistas Nancy Olnick y Giorgio Spanu, analizarán los desafíos que deben enfrentar los arquitectos europeos cuando trabajan en Estados Unidos.
Miguel Quismondo finalizó sus estudios en la Escuela Politécnica de Madrid y con el deseo de profundizar y desarrollarse en el ámbito arquitectónico se trasladó hasta Estados Unidos. En este país es donde ha desarrollado una gran parte de su carrera,  trabajando primero para Perkins + Will  y  colaborando, luego, con el arquitecto Alberto Campo Baeza en el proyecto y la construcción de la residencia de los Olnick Spanu. En los últimos diez años ha continuado trabajando para Olnick Spanu en varios campos, abarcando el diseño, la construcción y la gestión. Ha hecho múltiples colaboraciones con numerosos artistas internacionales en la implementación e instalación de proyectos específicos en Garrison, NY.
Durante sus más de dos décadas de experiencia profesional, Miguel también ha continuado su educación cursando Másteres en la  Universidad de Columbia y en  NYU. También ha iniciado recientemente estudios de doctorado en arquitectura, centrándose en los aspectos financieros del diseño y el desarrollo de la arquitectura.
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Fundaciones y centros de arte le comen el terreno a los museos


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Exterior del nuevo Centro Botín, de la Fundación Botín en Santander
Exterior del nuevo Centro Botín, de la Fundación Botín en Santander
 Centro Botín
Llevan desde los años setenta abriéndose paso en una agenda española del arte normalmente dominada por los museos, especialmente por los públicos a falta de coleccionismo privado en España. Pero con estos con las defensas bajas tras la crisis, e inmersos en su vorágine transformadora, de la que son signos la digitalización o las fórmulas mixtas de gestión, las fundaciones y centros privados dedicados al arte están ganando terreno.
Este viernes se ha inaugurado en Santander el Centro de Arte Botín, la iniciativa más ambiciosa de las que ha puesto en marcha la Fundación Botín en su medio siglo de vida, y con la que avanza posiciones en la ristra de fundaciones que, desde la Transición y de manera intensa tras el aterrizaje del Museo Guggenheim en Bilbao (por la doble habilidad de este como apuesta artística y herramienta turística de primer orden), vienen consagrando su actividad al arte, o al menos ofreciendo servicios a museos o al Patrimonio del Estado. La Fundación Mutua Madrileña, por ejemplo, facilita atención al visitante; la Fundación Banco Santander organiza programas educativos; la Fundación Endesa ilumina monumentos y elementos arquitectónicos.
Museos y fundaciones, distintas misiones
A aquellas fundaciones impulsadas expresamente para albergar exposiciones o actividades artísticas se les puede ver un pelaje parecido al de los museos. Pero, entre ambos, a las obvias diferencias de estructura jurídico-administrativa se añaden diferentes planes en programación y objetivos. “Si bien la programación de los museos está más estrechamente vinculada a la difusión y estudio de sus colecciones”, las fundaciones “desarrollan proyectos más heterogéneos, en los que el arte no siempre es el principal contenido”, aclara el crítico y escritor Ignacio Vleming.
A las obvias diferencias de estructura jurídico-administrativa se añaden diferentes planes en programación y objetivos
Los museos son, además, “recursos turísticos de primer orden y dependen en gran parte de los fondos públicos, por lo que siempre están en el punto de mira de los críticos y los medios”, añade el autor. Y aunque las fundaciones privadas “no tendrían por qué compartir” los objetivos didácticos de los museos, a menudo “la calidad de sus programación está a la altura de la de los mejores museos del mundo”, expresa Vleming, destacando como ejemplos en Madrid “la Fundación Mapfre”, que aborda “exposiciones de grandes maestros de la fotografía y pintura de finales del siglo XIX y principios del XX”, dado su importantísimo fondo fotográfico y de dibujo e ilustración españoles de esta época, o la Fundación Juan March, “que organiza en sus salas muchas de las mejores exposiciones del año".
Carente diálogo con el público
Con todo, los museos públicos “probablemente puedan experimentar más por su obligación y compromiso de acoger todo tipo de arte”, mantiene Ferrán Barenblit, director del MACBA, que, por cierto, tiene un convenio con Obra Social La Caixa para la gestión de los fondos la gestión coordinada de los fondos de arte contemporáneo. Deben “contemplar una programación amplia para dar cabida a todo tipo de públicos y artistas. Se trata de transmitir un legado (en nuestro caso el de José Lázaro Galdiano) a toda la sociedad”, coincide Elena Hernando, directora del Museo Lázaro Galdiano, impulsada por la Fundación Lázaro Galdiano tras la donación al Estado español de todos los bienes del coleccionista Jose Lázaro Galdiano.
Hernando añade que la institución museística ha de servir de “inspiración para los artistas de nuestro tiempo”, y Barenblit reclama su mayor permeabilidad. “Desde la Ilustración se ha considerado el museo como un transmisor de conocimiento en sentido unidireccional, pero ha de estar abierto a recibir la visión del público, abrir preguntas, debates”. Con tanto que hacer, además, se acusa a los museos de sobrecargarse de contenido. Ya Paul Valéry les recriminaba su saturación, Duchamp sugería un museo transportable y Malraux uno imaginario. Las fundaciones y centros de arte suelen tener muestras más reducidas.
Regulación inapropiada
Entretanto, existen y se exploran todo tipo de museos y fórmulas en la gestión de estos. Para algunos, suman ya demasiados (el pueblo de Guadalest, en Alicante, tienen 9 para 236 habitantes). Los hay de promoción estatal, autonómica o provincial. Hay museos cuyas colecciones son donadas por particulares pero cuya conservación recae en manos públicas; museos de gestión privada de fondos públicos (el Thyssen fue pionero). Las estructuras se densifican con mecenas, colaboradores, patrocinios, patronazgos de empresas.
Existen y se exploran todo tipo de museos y fórmulas en la gestión de estos
Y el panorama no está exento de polémica. Con justicia o sin ella, se critica que se integren en sus estructuras y en sus cuentas fundaciones sin previa vinculación con el arte, se critica la posible politización de las direcciones, las decisiones de patronos sin vínculo con la gestión cultural o la regulación descoordinada. Esto último lo ha lamentado la Fundación Arte y Mecenazgo, y así, cada vez son más las voces que piden una Ley de Mecenazgo que regule la situación. Esta ley “debería mejorar los incentivos fiscales y debería ir acompañada de medidas que fomenten la cultura del patrocinio en este sector, como el reconocimiento social de la labor esencial que realizan los patrocinadores”, opina Hernando. Aunque, para Barrenblit, “las exenciones fiscales, que es en lo que en definitiva consiste la ley de mecenazgo y por cierto supone inversión pública, no puede en ningún caso suplir la actividad de impulso de la cultura a la que se obligaron los países tras la Segunda Guerra Mundial, con el Estado del bienestar. Además, hay que recordar que la cultura es un sector productivo”.
Un público no siempre abierto
Todo ello, para un público, el español, que en 2015 volvió a reactivar su ritmo en los museos: el Reina Sofía recuperó visitantes tras la caída del año anterior, y el Guggenheim obtuvo el segundo mejor dato de su historia, aunque el Thyssen perdió un 3,8% de visitantes. La venta de entradas sigue siendo la mayor fuente de ingresos de los museos (el 70% de los ingresos del Prado son propios), y ante la caída de fondos públicos, han recurrido más al préstamo de obras, a itinerar o a desempolvar el material que no tienen expuesto para sacarlo a relucir. “Existe mucha presión en las instituciones de Arte en España con la venta de entradas y la rentabilidad en taquilla, aunque deberían tenerse en cuenta otras aportaciones”, comenta Barenblit.
¿Cómo seducir a ese público? ¿Va a los museos a conocer artistas nuevos o a reconocer lo conocido? "A todos nos gusta reconocer algunos de los autores y obras que vemos en las salas de exposiciones. Se trata de una cuestión de empatía. Por eso las exposiciones dedicadas a los maestros del impresionismo son siempre un éxito”, opina Vleming. Lo cual no obsta para que se pueda encontrar un tipo de público más “aventurado, dispuesto a dejarse sorprender por artistas desconocidos”, dice el crítico. “La audiencia no es un todo homogéneo, hay que relacionarse con ella”, señala Barenblit. “Hay que pensar en el público, pensar cómo compartir con él, ofrecerle lo contemporáneo. El arte es lo que hace la vida más interesante, y hay que transmitirlo”.
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viernes, 23 de junio de 2017

Maria Helena Vieira da Silva

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Maria Helena Vieira da Silva - “El corredor” (1950, óleo sobre lienzo, 64 x 91 cm, Tate Modern, Londres)
La pintora portuguesa Maria Helena Vieira da Silva (1908-1992) se fue a vivir a París cuando tenía veinte años con la intención de estudiar...
Maria Helena Vieira da Silva - “El corredor” (1950, óleo sobre lienzo, 64 x 91 cm, Tate Modern, Londres)


La pintora portuguesa Maria Helena Vieira da Silva (1908-1992) se fue a vivir a París cuando tenía veinte años con la intención de estudiar escultura, pero un año después decidió que lo suyo eran los cuadros. Quitando los siete años que estuvo en Brasil, huyendo de la Segunda Guerra Mundial, el resto de su vida lo pasó en París, pintando obras tan impactantes como esta.


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Por lo general, sus cuadros son abstractos, formados a partir de retículas de figuras geométricas cuadrangulares. Sin embargo, a diferencia de otros pintores abstractos, cuyas obras suelen ser bastante planas, a ella le gustaba utilizar la perspectiva geométrica tradicional para darles profundidad. Es lo que hace en este cuadro. Mediante el uso de la perspectiva, el entramado de rombos y rectángulos se transforma en un pasillo angustioso, de techo bajo. La alternancia de tonos claros y oscuros hace que percibamos estas figuras geométricas como un alicatado de cerámica en tonos grises. Vieira da Silva nos mete en este corredor imaginario, frío y silencioso, sin compañía ninguna, obligándonos a caminar hacia delante.


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 Deformando las líneas de perspectiva en el punto en que teóricamente deberían unirse (el llamado punto de fuga), nos impide ver el final del pasillo, que parece curvarse hacia la derecha, pero que podría también acabar súbitamente en una pared. Es un espacio arquitectónico definido, pero solo a medias. Y es esta indefinición la que lo hace tan inquietante. Avanzamos temerosos por un suelo poco firme, rodeados de paredes en movimiento, hacia no sabemos dónde. Es un pasillo de auténtica pesadilla.

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Maria Helena Vieira da Silva fue una pintora nacida el 13 de junio de 1908 en LisboaPortugal y fallecida en ParísFrancia el 6 de marzo de 1992. En 1928, a la edad de 20 años se trasladó a París, donde fue alumna de FrieszLéger y Bissière. Dos años más tarde contrajo matrimonio con el pintor húngaro Arpad Szenes. Al estallar la Segunda Guerra Mundial viajó a Brasil donde permaneció hasta 1947, año en que regresó a París. Su obra se ubica en la Escuela de París. En el 2000, la pintora sevillana Manuela Bascón realizó una Tesis Doctoral para la Facultad de Bellas Artes de la Universidad de Sevilla sobre la artista considerándose este el trabajo más completo en lengua castellana.


Maria Helena Vieira da Silva nació en Lisboa, en el seno de una familia que desde muy temprana edad estimuló su interés por la pintura, la lectura y la música. En 1928, se traslada a París donde estudia escultura, optando definitivamente por la pintura en 1929. En 1930 se casó con el pintor húngaro, Arpad Szenes.


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Sus primeras obras muestran paisajes reducidos a diseños lineales y geométricos que consiguen el efecto espacial sin recurrir a los métodos tradicionales para crear la perspectiva. Su obra se desarrolla en torno a series temáticas: bibliotecas, puentes, talleres, andamiajes, estaciones..., en las que se inclina hacía el estudio y las posibilidades del espacio.
Pintora de temas esencialmente urbanos, su pintura desvela, desde un inicio, una preocupación por el espacio y la profundidad. Vivió en Brasil entre 1940 y 1947. Su pintura en ese período refleja la angustia por la guerra. Tras su regreso a París, en la década de los 50, participa en diferentes exposiciones en Francia y en el extranjero. En 1956 adquiere la nacionalidad francesa. El Estado francés compró obras suyas a partir de 1948 y en 1960 le concede la primera de una serie de condecoraciones.

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A partir de 1958, se organizan retrospectivas de su obra y recibe importantes galardones internacionales. En Portugal, la Fundación Calouste Gulbenkian expone su obra en 1970, 1977 y 1988. En 1983, el Metropolitano de Lisboa le encarga la decoración de la estación de la Cidade Universitária; la obra Le metro (1940) es reproducida en azulejos con la colaboración del pintor Manuel Cargaleiro. En 1994, se publica el Catálogo razonado de su obra. Pintora de la Segunda Escuela de París, Vieira da Silva jugó un importante papel en el panorama artístico internacional.

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Ilya Repin – “Iván el Terrible y su hijo”

Ilya Repin – “Iván el Terrible y su hijo” (1885, óleo sobre lienzo, 199 x 254 cm, Galería Tetriakov, Moscú)
El zar Iván IV el Terrible (1530-1584) fue un hombre inteligente y culto. Durante su largo reinado, modernizó Rusia, expandió sus fronteras...
Ilya Repin – “Iván el Terrible y su hijo” (1885, óleo sobre lienzo, 199 x 254 cm, Galería Tetriakov, Moscú)

El zar Iván IV el Terrible (1530-1584) fue un hombre inteligente y culto. Durante su largo reinado, modernizó Rusia, expandió sus fronteras luchando contra los mongoles y los tártaros y mandó levantar la Catedral de San Basilio de Moscú. Sin embargo, fue un gobernante cruel y sádico, que disfrutaba presenciando las torturas y ejecuciones que infringía a sus enemigos. Sembró el terror en su país para evitar que sus súbditos se rebelasen y sus ataques de ira eran conocidos por todos.

El 16 de noviembre de 1581 asesinó a su primogénito, el zarévich Iván. La esposa del zarévich, Elena Glinskaya, estaba embarazada y el zar la había golpeado por considerar que iba vestida de forma indecente. El zarévich se enfrentó a su padre, que le mató a golpes con su cetro. Era su hijo predilecto.

“Iván el Terrible y su hijo” es uno de los cuadros más impactantes del pintor ruso Ilya Repin. La riqueza de la estancia, la imponente alfombra, la belleza de los tejidos, la abundancia de sangre… Todo queda en segundo plano ante la mirada horrorizada del zar, que abraza a su hijo agonizante y le besa en la frente, mientras trata de detener la hemorragia de la sien con su mano. El zárevich espera la muerte con calma. La expresión de su rostro no es de miedo, sino de pena, y le corre una lágrima por la mejilla. Es consciente de los remordimientos de su padre y en vez de rechazarle, en un último acto de generosidad, se deja abrazar por él. El hijo ha perdonado a su padre, pero el padre vivirá atormentado por la culpa el resto de sus días.

Nafea faa ipoipo', de Paul Gaugin: ¿el cuadro más caro del mundo

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  • Dos operarios del Reina Sofía cuelgan el lienzo de Paul Gauguin 'Nafea faa ipoipo' (¿Cuándo te casarás?) (1892), supuestamente el más caro de la historia. AFP DANI POZO

  • El lienzo fue supuestamente vendido en febrero por 300 millones de dólares

  • El coleccionista suizo Staechelin se niega a confirmar cifras y comprador

"No estoy autorizado a revelar el nombre del comprador ni el precio de venta". Por más que se le ha insistido, el coleccionista Ruedi Staechelin no ha confirmado si el lienzo de Paul Gauguin Nafea faa ipoipo (¿Cuándo te casarás?) (1892) lo compró el pasado febrero el Comité de Museos de Catar por 300 millones de dólares (unos 264 millones de euros), convirtiéndose en el cuadro más caro del mundo, según publicaron los medios de comunicación internacionales -"como periodistas ustedes sabrán si se creen todo lo que se publica", ha ironizado-.
El caso es que desde este mismo viernes, y hasta el 14 de septiembre, el Museo Reina Sofía de Madrid tiene el privilegio de exhibirlo en sus paredes, dentro de la exposición de obras maestras del Kunstmuseum Basel, de las colecciones Im Obersteg y Rudolf Staechelin, que desde marzo están cedidas en el centro de arte contemporáneo y en el Museo del Prado.
"Hay que observar y disfrutar de los cuadros como obras de arte, y no verlos como una cantidad de dólares colgados de una pared", ha explicado el nieto de Rudolf Staechelin y dueño actual de la colección que inició su abuelo en 1914, que confiesa que siente "mucha pena" por haber tenido que vender la que está considerada una de las obras maestras de Paul Gauguin. En este sentido, ha recalcado varias veces que el objetivo principal del Trust Staechelin es, como ha sido desde tiempos de su abuelo, no el mantener la colección unida, sino el estar ahí si la familia tiene necesidad
"Estos cuadros han estado durante más de cien años en mi familia y son como miembros de ella. No estábamos esperando el momento más caro para vender. No intentábamos especular. Eran miembros de nuestra familia y ahora por desgracia nos separamos de uno de ellos. Me da mucha pena, pero la vida por desgracia es así", ha lamentado el coleccionista suizo al ser preguntado si pensaba que el coste del cuadro iba a ser el principal motivo de atracción de visitantes, a la vez que ha añadido que no cree que Nafea faa ipoipo sea la obra más valiosa entre los muros del Reina Sofía, sino el Guernica de Picasso.
Staechelin sí ha concedido que se vive una "burbuja" del mundo del arte, pues el cuadro fue valorado en seis millones de francos en 1981 en Suiza, una tasación, no obstante, "algo conservadora", y los precios "se han vuelto locos" desde entonces. Su abuelo pagó 18.000 francos suizos en 1917 por ¿Cuándo te casarás?, un lienzo que el propio Gauguin valoró en 1.500 francos suizos en 1893.

Obra fundamental de Gauguin

Más allá de poder conocer si realmente es el cuadro más caro del mundo, sí sabemos que una de las cláusulas del contrato contemplaba que se cumpliesen los compromisos de exhibición ya cerrados. Gracias a ello, Nafea faa ipoipo, que llega de una antológica dedicada a Gauguin en la Fondation Beyeler de Basileapasará el verano en el Reina Sofía y viajará luego a la Phillips Collection de Washington para exhibirse hasta el 10 de enero. ¿Será la última vez que lo veamos en Occidente? "Solo espero que donde va sea expuesto", ha dicho su expropietario.
El óleo es una de las obras fundamentales del pintor parisino pues la realizó en 1892 en su primera estancia a Tahití, en ese viaje que realizó para huir de la influencia de la civilización y con el fin de "crear un arte sencillo, muy sencillo" -como comentaría a Jules Huret de L'Écho de Paris-, y dejando también abandonada a su mujer e hijos. El ex agente de bolsa reconvertido en pintor dotó a este exótico lienzo de ese simbolismo del que se haría maestro: dos jóvenes y sensuales tahitianas situadas ante un paisaje idílico y una de ellas, la de la flor tras la oreja, en la supuesta búsqueda de marido con la ayuda de la otra; y bajo ese misterioso título, ¿Cuándo te casarás?
Para el director del Reina Sofía, Manuel Borja-Villel, el valor del lienzo estriba en que es "una de las obras de madurez de Gauguin, que representa los elementos clave de esa época", como esa voluntad simbólica y esa idea que perseguía de separase de la civilización moderna, aunque al final refleja "un mundo que ya no existe, que es una construcción y que está en su memoria". El artista proyecta su imaginario europeo de un paraíso polinesio que había perdido gran parte de su inocencia bajo el imperio colonial francés.
El cuadro también destaca por esa espectacular combinación de colores bidimensionales que no existen en la naturaleza y que suponen el abandono total del impresionismo por parte de Gauguin, que abría la puerta a las indagaciones que desembocarían en el arte abstracto, el expresionismo y el surrealismo.

Junto a su mentor

Nafea faa ipoipo se expone en el Reina Sofía junto a otras piezas de la colección Staechelin y flanqueado por otra de las obras de Gauguin, Paisaje con tejado rojo (1885), y por La cantera, Pontoise (1874), de Camille Pisarro, quien fuera su mentor y primer maestro artístico que le introdujo en el grupo impresionista.
También en la misma sala está El jardín de Daubigny de Vincent Van Gogh, quien fuera su amigo con el que pasó una breve temporada en Arles, aunque ambos salieron mal parados -algunos historiadores apuntan que fue el francés el que le cortó la oreja al holandés en una pelea-.
"Si Gauguin estuviera aquí y viese lo que la gente está dispuesto a pagar una obra suya, quizás le hubiese gustado, se habría sentido valorado, apreciado", opina Ruedi Staechelin sobre las posibles sensaciones que tendría ahora un artista que, no sin arrogancia, siempre dijo de sí mismo que era un "gran artista", pero que tuvo que lidiar con problemas económicos toda su vida después de dejar se ser banquero para convertirse en pintor. El, a día de hoy, más cotizado de la historia. O no.
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                                             Paul Gauguin. 'Nafea faa ipoipo' (¿Cuándo te casarás?) (1892).

jueves, 22 de junio de 2017

Subastan en Londres un Miró por 28 millones de euros



«Femme et oiseaux», de Joan Miró
«Femme et oiseaux», de Joan Miró - SOTHEBY'S


La obra forma parte de la serie «Constelaciones», con una suma que lo sitúa en el tercer mayor precio para un trabajo en papel de un artista occidental


 ha subastado el cuadro de Joan Miró «Femme et oiseaux» (1940) por 24,6 millones de libras, un precio récord para el artista en una subasta en libras y que equivale a 28 millones de euros, ha explicado la casa de subastas londinense en un comunicado.
La obra forma parte de la serie de 23 «Constelaciones», con una suma que lo sitúa en el tercer mayor precio para un trabajo en papel de un artista occidental, por detrás de dos obras del italiano Raffaello Sanzio.
La obra formó parte de la subasta nocturna de Impresionismo y Arte Moderno celebrada en Londres, en la que también se vendieron seis obras de Pablo Picasso por cerca de 9 millones de euros, entre ellas «Buste de femme coucheé» (1970).
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Al Ándalus y Egipto, una relación clave para comprender el arte islámico


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Fernando Moldenhauer Ruiz
Al Ándalus y Egipto mantuvieron una estrecha relación que es clave para entender el arte islámico en España, en opinión de Susana Calvo y Juan Carlos Ruiz, profesores de Historia del Arte de la Complutense de Madrid, que han volcado su fascinación por el patrimonio egipcio en una investigación.
"Egipto y Al Ándalus, arquitecturas de poder, piedad y conocimiento" es el proyecto que presentan hoy en el Instituto Francés de Arqueología Oriental de El Cairo, en el que ahondan en esas relaciones y que pretende ser "una llamada de atención" para romper con el prisma plagado de estereotipos a través del cual muchas veces se observa el mundo musulmán desde occidente.
Calvo y Ruiz pasean por el Museo Islámico de El Cairo con el rostro iluminado por la fascinación, mientras desmontan en una entrevista a Efe la "errónea" idea de que Al Ándalus estuvo aislada.
"Nunca lo estuvo, ni siquiera durante la época del califato Fatimí en Egipto (S. X al XII), supuestamente uno de sus grandes rivales, ya que lo que vemos constantemente en las fuentes es, por ejemplo, el intercambio de embajadas entre ambos califatos" afirma Calvo.
Mas allá de las relaciones diplomáticas, la investigadora apunta a la gran cantidad de viajeros que se movían entre ambos territorios para comerciar, hacer la peregrinación sagrada a La Meca o para estudiar con los grandes maestros del momento.
Ruiz, por su parte, explica que, posteriormente, durante la época de los Mamelucos (S. XIII al XVI), casta de antiguos guerreros esclavos conversos que dominaron Egipto desde el año 1260, las relaciones con Al Ándalus no estuvieron tan marcadas por la hegemonía egipcia como se piensa, sino que se dio una influencia recíproca.
"Prueba de ello es la gran Mezquita de Ibn Tulún en El Cairo, que se convirtió durante el periodo Mameluco en un punto de acogida para los viajeros musulmanes que venían de la península, en sus arcos de herradura y en su alminar se ven manos andalusíes", afirma Ruiz.
Esta idea de aislamiento de Al Ándalus ha hecho, a ojos de los investigadores, mucho daño al patrimonio artístico andalusí.
Para ambos, como consecuencia de esto, sus manifestaciones artísticas han quedado con frecuencia etiquetadas como simple ornamentación, mientras que su significado profundo, que según apuntan solo se entiende en conexión con el resto del mundo islámico medieval, se ha obviado.
Según Ruiz, con la racionalización de los siglos XVIII y XIX, la cultura islámica quedó simplificada por una visión orientalista, que transformó oriente en un mundo superfluo y plagado de tópicos que lo vinculaban con lo lúdico y lo festivo, lo cual "es a su vez una forma de rebajarlo moralmente".
Sin embargo, como defienden, el bagaje filosófico, científico y religioso de la cultura islámica es innegable.
Contemplando las piezas expuestas en las salas del museo, Calvo sostiene que, por ejemplo, tras las composiciones geométricas subyace "la expresión, mediante la ciencia de la geometría, de la armonía de la materia con el creador".
"Me cuesta que mis alumnos comprendan que la cúpula de los mocárabes de la Alhambra no es solo un elemento decorativo" añade Ruiz, que explica que las "estalactitas" de estos mocárabes representan los átomos del universo y suponen una expresión artística de la teoría "atomista" de filósofos griegos como Demócrito.
La incomprensión que sufre el arte musulmán está reforzada por tópicos -dice la profesora- como el de que el mundo islámico rompe con la antigüedad clásica, algo que no comparte Calvo, quien insiste en que refunde los elementos de esta cultura con la suya propia.
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