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domingo, 22 de enero de 2017

MÉXICO: Operación europea contra el robo de arte arroja 75 detenidos

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El Informador / MADRID, ESPAÑA (22/ENE/2017).- Las policías de 18 países europeos detuvieron entre octubre y noviembre pasado a 75 personas y se incautaron tres mil 561 obras de arte y bienes culturales, en una operación conjunta contra el robo y tráfico ilícito de estos objetos.   El Ministerio del Interior de España informó el resultado de la llamada "operación Pandora", en la que se investigaron a 48 mil 588 personas, se inspeccionaron 29 mil 340 vehículos, inmuebles y 50 buques.   En la operación contra el robo y tráfico ilícito de bienes culturales participaron 18 países: Alemania, Austria, Bélgica, Bosnia y Herzegovina, Bulgaria, Chipre, Croacia, Grecia, España, Holanda, Italia, Malta, Polonia, Portugal, Reino Unido, Rumania, Serbia y Suiza.   La dependencia precisó que España y Chipre lideraron la operación con el apoyo de la EUROPOL, INTERPOL, la UNESCO y la Organización Mundial de Aduanas (OMA).   Las investigaciones se centraron en el expolio cultural (tanto en el mar como en tierra), el tráfico ilícito de bienes culturales (con especial atención a los bienes procedentes de países en conflicto) y el robo cultural, en una mayoría de casos de obras arqueológicas.   En España, la Guardia Civil intervino en Murcia más de 500 objetos arqueológicos, 19 de ellos habían sido robados en 2014 del Museo Arqueológico de Murcia.   Además, se derivaron seis actuaciones judiciales, 84 administrativas, y la apertura de 21 investigaciones, que incluyen a anuncios sospechosos en Internet que permitieron incautarse de más de 400 monedas de origen ilegal de diferentes orígenes y periodos.   La policía griega intervino parte de una lápida de mármol otomano y una imagen post bizantina del siglo XVIII de San Jorge y otros dos santos, además de dos objetos de la época bizantina.   La apoyó con expertos operativos y analíticos y la INTERPOL asistió con su base de datos que cuenta con 50 mil objetos de arte registrados robados.   La Organización Mundial de Aduanas (OMA) alertó a todas las instituciones aduaneras de las acciones en curso, y la UNESCO asesoró a los países participantes en esta operación europea contra el robo y el tráfico ilícito de bienes culturales.

MÉXICO: Operación europea contra el robo de arte arroja 75 detenidos

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Magia y poesía en la obra de Remedios Varo


Con un ropaje astral, de material indefinido y luminoso, el “ASTRONAUTA” se desplaza milagrosamente, impulsado por rehiletes mágicos sobre una estrella platina… Imagen fantástica y sublime en la que Remedios Varo invoca la perfección de la belleza.
En “LA LLAMADA”, una extraña criatura se encamina “iluminada” con el cabello enlazado a un astro. Lleva en el cuello un mortero de alquimista y en la mano sostiene un extraño recipiente con él elixir milagroso. La magia alquímica, la alquimia verdadera que no precisamente transforma elementos materiales sino que, ante todo, produce la superación anímica a un nivel espiritual superior, ha permitido que este personaje reciba “la llamada” de algo o alguien que la elige para un suceso secreto o para una vida trascendente. Su resplandor y vivacidad sobrenaturales contrastan simbólicamente con los personajes dormidos o semimuertos que se hallan inmersos en una gran densidad opaca. Contraste de dos “estados del alma”. de dos dimensiones. de dos “realidades”: la mortal y natural y la fantástica de los “iluminados”.
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El mundo mágico-poético creado por Remedios Varo: ese trasmundo fantástico y perfecto donde ocurren sucesos extraños y sobrenaturales, donde desfilan personajes milagrosos que habitan en sitios extraordinarios. Sólo que esta creación fantástica está plena de sentido: no es la invención arbitraria y gratuita sino un trasmundo simbólico y significativo. En la obra de Remedios Varo creación y creencia se confunden: “inventa” las criaturas que “intuye”, y “crea” un mundo en el que fundamentalmente cree; su arte lleva una fe implícita; sus formas pictóricas abarcan un simbolismo místico y filosófico; su perfección técnica se adecua a un contenido esencialmente sublime. Revela una concepción en la que la Belleza, el Bien y la Verdad no son cosas tan distintas.
Y esta concepción corresponde a la tradicional idea del arte (la de los pueblos orientales, y de la antigüedad de occidente, sobre todo) en la que el valor estético no se halla escindido de otros valores espirituales; es la idea tradicional en la que cada arte utiliza una forma de expresión estética pero se nutre de un contenido extraestético: religioso, social, simbólico esotérico, etc. O sea, aquella actitud en la que el arte no es un fin sino un medio (de “purificación”, principalmente) como pudo serlo la alquimia medieval o las matemáticas mismas para los griegos pitagóricos.
En este sentido, el artista, como el científico o el alquimista, fue concebido ante todo como sabio para el cual la moralidad y la cien­cia, la severidad y el juego, la religión y la magia, la música y la astrología tienen un común denominador que los unifica. Por medio de la sabiduría se busca la armonía universal, la liga o trabazón secreta e invisible que sintetiza la diversidad de los fenómenos; unidad armónica de todos los órdenes del ser; armo­nía oculta que se percibe por la contemplación intuitiva que revela el secreto del mundo: religión, descubrimiento del orden trascendente donde los seres se vinculan formando un todo melodioso; consonancia de las esferas, inter­relaciones mágicas y prodigiosas. Es la concepción unitaria donde el mundo no está escindido en cantidad y cualidad, en espacio y tiempo, en cielo y tierra, en espíritu y materia. Mundo de intuición en el que se trascienden las contradicciones y todo aparece animado. El “Juego de Abalorios”, pauta musical donde se combinan los elementos más disímiles para descubrirlos en su semejanza armónica. Es la unidad de todas las facultades humanas: razón, intuición y voluntad que se dirigen en consonancia para atisbar la consonancia universal, misteriosa, velada a los ojos profanos. Mezcla secreta de todos los padres: ciencia, religión y técnica, que integradas, provocan una visión extraordinaria de la realidad.
Y el arte de Remedios Varo es ante todo un arte sabio. Contiene un mundo y expresión ambiguos que revelan cómo la máxima sabiduría es un juego y cómo en el juego se conjugan el anverso y el inverso del mundo: Jue­go poético en el que se enlazan armónicamente los más diversos elementos: símbolos y fórmulas del magicismo esotérico con estructuras y formas del medievo cristiano; una atmósfera ascética y severa pero teñida siempre de humor; lo maravilloso y la ironía; sabios encuentros y transformaciones, combinaciones paradójicas, tramas ocultas de los “oficios” trascendentes, sucesos disparatados, objetos animados por una inteligencia secreta… la presencia sabia y silenciosa de los gatos. La pintura de Remedios Varo está más próxima a las viejas concepciones de la creación que a las contemporáneas; es un arte semejante a la alquimia o a las matemáticas pitagóricas: a través de él pretende expresar la armonía sublime: combina magia con mecánica, geometría con simbolismos místicos, humor con poesía. El resultado de este “arte alquímico” se expresa en esas telas de prodigios, de misterios, de criaturas celestes, de sucesos insólitos, de formas “imposibles” donde todos los elementos revelan un orden fantástico, “superior”, distinto del natural, donde se presentan lazos y combinaciones de una sabia perfección. Pinturas, a la vez, trabajadas con esmero técnico extraordinario para lograr esas densidades preciosistas, esas transparencias de joyas; electos cristalinos, proporciones sublimes, atmósferas sobrenaturales. Calidades técnicas nacidas de una tarea lenta y amorosa, matices de artífice: un estilo perfeccionista emparentado con las viejas escuelas y enriquecido a la vez con un oficio personal.
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Pasando por el “filtro milagroso” de la sensibilidad y sabiduría de Remedios Varo, el mundo “real” se transfigura en un mundo fantástico y sublime. Ha surgido “otra” realidad más perfecta y en ella se refleja un orden que la artista cree más verdadero y más real que el orden habitual que descubre la mente; ir más allá de la razón intelectual por la intuición poética, es trascender a otros ámbitos donde la ciencia y la fe, la razón y la imaginación no se contraponen, sino que conjugadas ayudan a percibir cómo ocurre lo “imposible”: es percibir la realidad de lo fantástico expresada en imágenes que revelan la belleza “sobrenatural”.
En este sentido, desde luego, la obra de Remedios Varo deriva de su inicial filiación con el grupo “surrealista en tanto que éste, en su tendencia originaria, abría nuevas perspectivas en la concepción habitual del mundo; trascendía el conocimiento mental lógico y llegaba a aprehender, más allá de las leyes causales, los vínculos “irracionales” que muestran el inverso de la realidad; rebasaba el mundo de lo científico posible para captar el mundo de lo “imposible” fantástico. Sin embargo, el trasmundo maravilloso de Remedios Varo, alcanza una significación propia que difiere en mucho de los caminos seguidos por el surrealismo ortodoxo en la realización de sus proyectos revolucionarios. Lejos de querer eliminar la conciencia y la mente, de pretender ser expresión del inconsciente onírico o de dar imágenes de lo espontáneo subjetivo, parece que la pintura de Remedios Varo es profundamente racional. Es expresión, incluso, de una racionalidad “superior” que elimina las contradicciones; se dirige a imágenes de intuición donde no se excluye la conciencia y por ello, quizás, su valor pictórico es inseparable de un valor “literario” o filosófico. En este aspecto es, inclusive, una pintura “intelectual”: sus cuadros están “pensados”, sostenidos por un cúmulo de diversos conocimientos y también por el aprovechamiento de algunas ideas científicas: se vale de la mecánica, de la astronomía o de la física, buscando en. ellas ese “punto vulnerable” donde la ciencia misma -al menos teóricamente- revela la existencia de “otros mundos” fantásticos, donde la ciencia misma se torna poética.
Por otra parte, la pintura de Remedios Varo, por evocar ese orden “superior” y maravilloso y sobrenatural, está lindando con el misticismo en su sentido más profundo y original que es intencionalidad hacia lo no manifiesto, hacia lo sagrado, hacia los poderes primarios y secretos que sólo la feo la intuición revelan. Y ahí, donde se encuentran poesía y misticismo se sitúa la obra de Remedios Varo, ese trasmundo a veces celeste, como el de sus seres astrales, a veces mágico, como en sus “hacedores de milagros”, a veces estáticos como en sus “revelaciones”. Pero siempre un mundo poético donde la fantasía es belleza por ser perfección.
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Su dominio técnico en el dibujo. el color, las texturas, la luminosidad, las proporciones, etc., pretende sobre todo adecuarse a las exigencias de ese trasmundo superior de magia y sacralidad que necesariamente tiene que representarse con perfección. Por ello las formas o estructuras adquieren esa peculiar expresividad, esa atmósfera sobrehumana , en la que los rostros se nos aparecen neutros, “inexpresivos” precisamente porque están expresando ese estado espiritual de unidad interior siempre sublime; son criaturas neutras por ser sobrehumanas, por haber trascendido las diferencias, por desplazarse en un ambiente ultraterrenal, de hechizos y encantamientos.
Preocupación por lo invisible que artísticamente se vierte en poesía. El mundo que evoca Remedios Varo con un “tercer ojo”, sabio y humorístico, imaginativo y poético que llega a percibir lo insólito, lo sublime, lo milagroso, llega a ver cómo los objetos se penetran y se animan; cómo los vestidos se transforman adecuándose al deseo o a la necesidad; cómo se realizan la magia y la alquimia supremas; los vampiros se tornan “vegetarianos”; los adoquines se elevan: lo imposible, lo no habitual, ocurre con una naturalidad en este tiempo distinto, en la intuición fantástica de otras dimensiones.
Poder concebir y plasmar sabia y poéticamente este trasmundo milagroso colmado de misterios, es privilegio de Remedios Varo; resultado de una sensibilidad “sobrenatural” y un medio de expresión “mágico”; mezcla secreta de poderes: creación poética y sabias creencias.
>>Texto extraído del número 23 del Suplemento “La Cultura en México” de la Revista Siempre!, en el año de 1962>>
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Casa del arte y de los artistas en Europa

Conversación con Soledad Lorenzo

Miguel Ángel Muñoz
A la memoria de José Hierro y Antoni Tàpies, que tantos historias compartimos juntos
Madrid. España. El nombre de Soledad Lorenzo (Santander, España, 1937), es sin duda, no sólo un referente esencial del arte español de la segunda mitad del siglo XX, sino un nombre clave en el arte de toda Europa. Después de 26 años dedicados al arte y a los artistas, decidió cerrar su mítica Galería en la calle de Orfila número 5 en Madrid, donde tantas historias artísticas y culturales convergieron. Desde hace un año, los premios y homenajes se han venido sucediendo: premio GAG de las galerías catalanas, homenaje de Arte Santander, premio a su carrera de MAV (Mujeres en las Artes Visuales), Medalla de Oro del Ayuntamiento de Madrid, entre muchos otros. Su galería ha acogido algunas de las exposiciones más importantes del arte internacional. Desde José María Sicilia, Antoni Tàpies, Albert Ràfols-Casamada, Pablo Palazuelo, Jon Mikel Euba, Julian Schnabel, Jun Uslé, David Selle, Miquel Barceló, Robert Longo, Tony OurslerJoan Hernández Pijuan, Louise Bourgeois, y una larga lista. En 2014 se publicó el libroSoledad Lorenzo. Una vida con el arte (Fundación Arte y Mecenazgo) escrito por Antonio Lucas y Mariano Navarro, que registra la gran trayectoria de Lorenzo en el mundo del arte.
La vida de Soledad está llena de historias compartidas con el arte y los artistas, y también vivió tiempos difíciles, como cuando la dictadura franquista encarcela a su padre, la muerte demasiado temprana de su marido, el cambio de vida de ama de casa en Londres a trabajadora por cuenta ajena con el marchante Fernando Guereta. Tiempo después trabaja para la galería Theo de Madrid: “Un día me desperté y sentí que mi vocación me llevaba a estar más en contacto con el artista que con su obra”,me dice Soledad. Su relación con el poeta Luis Rosales, su amistad con los geniales escritores José Hierro, Francisco Nieva o Juan Carlos Onetti… En fin, un mundo lleno de Arte.
—Soledad, ¿por qué decides cerrar tu galería después de casi 25 años siendo un pilar necesario en el arte europeo?
—Mira Miguel, creo que ya era necesario, llevaba mucho tiempo pensando en ello. Ya hace dos años le pedí a mi amiga Oliva Arauna, que si veían cualquier signo de flaqueza, cualquier atisbo que indicase que se tenía que ir, me lo dijeran. Pero al final vi claramente que era una decisión que tenía que tomar yo. No es que esté cansada ni que crea que me he quedado atrás. Es que he visto que el proyecto estaba hecho y que el tiempo ya es un muro que tengo delante.
¿Es difícil saber retirarse a tiempo? O ¿crees que te costó trabajo tomar la decisión?
—Es importante saber irse en el momento adecuado, cuando todavía estás en forma. Te lo digo —y lo sabes muy bien— sin melodrama ni tristeza, con la frialdad de quien se ha enfrentado muchas veces a situaciones difíciles, y en momentos, muy complicadas. La galería requiere una energía que no quiero que me falte mientras esté abierta. No veo el final como algo dramático y no sé qué haré jubilada; el que busca no encuentra. Yo no sé hacer otra cosa, pero de esto saldrá algo… o no. He vivido y seguiré viviendo para el arte. El futuro no me preocupa. La vida me ha colocado en una posición de la que me aprovecho: no tengo ninguna responsabilidad. Ahora, como sabes, he donado la mayoría de mi colección al Museo Reina Sofía. Este legado está formado por 385 obras de artistas que, en su mayoría, han expuesto en la galería. En total son 90 artistas y el formato que predomina es la pintura, pero también hay escultura, fotografía, obra gráfica, instalaciones y piezas audiovisuales.
Con el cierre de tu galería, es también el fin de una era de grandes galeristas españolas, como Juana de Aizpuru, Helga de Alvear, Elvira González, que se encargaron de abrir el camino para el arte español. ¿Lo crees, Soledad?
—No, cuando yo empecé a dedicarme al arte, no había tantos espacios como los hay ahora. Tuvimos abrir brecha, no sólo con los pequeños coleccionistas, sino también que los museos del mundo vieran a los artistas que manejábamos. Yo necesitaba una galería grande, que en ese entonces no valía cualquier cosa. Tardé mucho en encontrar el espacio que quería, pero sabía que debía de ser un lugar importante. Era lo que hacía falta. Ahora se puede abrir una sala pequeña y ser una joya de galería. Y si tuviera que darles un consejo a las recién llegadas, les diría: En esta profesión prácticamente hay que meterse en el convento, dedicarse en cuerpo y alma, si no, no funciona. Y por supuesto, estar siempre alerta, aprender de tus colegas…
¿Por qué donar casi toda tu colección al Reina Sofía?
—Estoy contentísima de ceder mi colección al Reina Sofía porque es nuestro museo, es decir, es un museo español, pero no sólo eso, es todo el mundo. Lo único que he pedido al museo es que se vean, quiero que las obras estén vivas. He tenido mucho contacto con la muerte —mi marido, mis padres, mis hermanos— y eso me ha hecho amar la vida. El arte ha supuesto muchísimo para mí y sentí que mi obligación era cedérsela al Reina.
Soledad, es curioso que tu colección esté ahora en el Museo Reina Sofía, pues durante muchos tu papel fue formar algunas de las mejores colecciones públicas y privadas… ¿Cómo te sientes?
—Desde luego, mi papel como galerista siempre consistió en crear colecciones para mis clientes, pero no para mí. Yo me fui quedando con algunas obras importantes de muchos artistas que han pasado por mi galería, piezas que me gustaban a mí y a mis clientes no, o que eran demasiado grandes para ellos… Al adquirirlas, nunca pensaba en una colección coherente, sino en mi vida emocional y en mi relación con los artistas.
Quizás uno de los artistas que has admirado a lo largo del tiempo es Antoni Tàpies —tantas historias compartidas, tantas complicidades los tres juntos, ¿recuerdas?—, ¿cómo lo conociste?
Fue gracias al pintor Julian SchnabelUn día vino a la galería y me dijo, “Soledad, quiero conocer a Tàpies”. Para él era uno de los grandes y en él se inspiró en un momento determinado de su carrera. Así que fuimos a conocerle. Schnabel, extrañado, le preguntó que por qué no tenía galería y él contestó, “porque a Soledad no le gusto”. Yo, que soy medio catalana, le dije “ya palarem”Fue una experiencia extraordinaria trabajar con él. Siempre me decía que le montaba muy bien, que elegía muy bien las piezasLa última vez que lo vi, fui a Barcelona, pues tenía programada una de mis últimas exposiciones en la galería. Teresa, su mujer, me dijo que ya no quería ver a nadie. Pero bajó. Creo que me tenía gran simpatía. Yo lo notaba. Le encontré muy cansado de cuerpo, pero lúcido de mente. Ya no podía pintar —bueno, Miguel Ángel, tú lo viste también mucho por ese tiempo—, pero sí dibujar, y me enseñó lo último que había hecho. Le vi muy bien, no pensé que le quedase ya tan poco…
En cualquier caso, reconoce, Tàpies ha sido un privilegiado, ha estado trabajando casi hasta el último momento, aunque tenía la espalda destrozada de pintar en el suelo. Ha vivido hasta el final. Casi todo el mundo del arte a nivel mundial lo admiraba. Pablo Palazuelo decía que Tàpies era el mejor de los pintores. Anish Kapoor quiso conocerle. Coincidieron en Venecia, él en el pabellón inglés y Tàpies en el español y yo les presenté. Era absolutamente admirado, ¿No lo crees?
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http://www.siempre.com.mx

Thomas BIGNON...




































































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